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5 indicadores que todo cuadro de mando de dirección debería tener

Carlos · · 8 min de lectura

Un cuadro de mando de dirección no es un informe con todo lo que se puede medir. Es una pantalla que responde en diez segundos a una pregunta: ¿cómo vamos? Para eso bastan pocos indicadores, bien elegidos y siempre calculados igual.

Estos son los cinco que recomiendo como punto de partida en casi cualquier empresa. Después cada sector añade los suyos, pero sin estos cinco es difícil tener una visión clara del negocio.

1. Facturación frente a objetivo

No basta con saber cuánto se ha facturado: hay que compararlo con lo previsto. Muéstralo acumulado en el año y mes a mes, con el objetivo como línea de referencia. Así se ve enseguida si el problema es puntual o una tendencia.

Cómo se calcula: facturación del periodo dividida entre el objetivo del mismo periodo, en porcentaje. Si no tenéis objetivos definidos, el primer paso es fijarlos, aunque sea a partir de la facturación del año anterior.

2. Margen bruto

Facturar más no sirve si cada venta deja menos. El margen bruto es el indicador que más decisiones cambia: precios, descuentos, qué servicios potenciar y cuáles revisar.

Cómo se calcula: ventas menos coste directo (material, mano de obra directa, subcontratas), dividido entre ventas. Vale la pena verlo por línea de negocio y por cliente: es habitual descubrir clientes grandes que dejan muy poco margen.

3. Días medios de cobro

Cuánto tardan de media tus clientes en pagarte. Una empresa puede ir bien en ventas y pasarlo mal en tesorería por culpa de los cobros.

Cómo se calcula: saldo pendiente de cobro dividido entre la facturación del periodo, multiplicado por los días del periodo. Acompáñalo de una lista de los importes vencidos más antiguos, que es lo que permite actuar.

4. Concentración de clientes

Qué parte de la facturación depende de tus cinco o diez clientes principales. Si es muy alta, perder uno de ellos es un problema serio. Es un dato que pocas empresas miran y que conviene tener presente al decidir dónde poner el esfuerzo comercial.

Cómo se calcula: facturación de los cinco principales clientes dividida entre la facturación total. Mirarlo cada trimestre ayuda a ver si la dependencia crece o se reduce.

5. Cartera o actividad pendiente

Lo que ya está comprometido y todavía no se ha facturado: pedidos, contratos firmados u obras en curso. Es lo que te dice cómo van a ser los próximos meses, no solo cómo fueron los pasados.

Cómo se calcula: suma de pedidos o contratos firmados pendientes de facturar. En empresas de servicios recurrentes, también sirve el importe anual de los contratos de mantenimiento vigentes.

Cómo presentarlos

  • Arriba, los cinco números grandes, cada uno con su comparación (frente al objetivo o al año anterior).
  • Debajo, un gráfico de la evolución mensual de la facturación con la línea del objetivo.
  • Barras para comparar entre delegaciones, clientes o líneas de negocio, ordenadas de mayor a menor.
  • Un filtro de periodo y otro de delegación o área, que afecten a todo a la vez.
  • Colores con significado: el mismo color siempre para lo mismo, y el rojo reservado para lo que requiere atención.

Cada cuánto actualizarlos

Para dirección, una actualización diaria suele ser suficiente: cada mañana con los datos del día anterior. Actualizar cada pocos minutos rara vez cambia ninguna decisión y complica la parte técnica. Lo importante es que nadie tenga que preparar los datos a mano.

Indicadores según el sector

A partir de estos cinco, cada actividad añade los suyos. Algunos ejemplos:

  • Distribución: rotación de stock y artículos sin movimiento.
  • Servicios técnicos: partes cerrados a tiempo y carga de trabajo por técnico.
  • Hostelería: ingresos por establecimiento y coste de personal sobre ventas.
  • Empresas con contratos de mantenimiento: renovaciones y bajas de contratos.

Errores habituales

  • Poner demasiados indicadores: si todo es importante, nada lo es.
  • Mezclar definiciones: la facturación del dashboard tiene que ser la misma que la de contabilidad.
  • Usar gráficos de tarta para todo: para comparar, casi siempre funcionan mejor las barras.
  • Olvidar el contexto: una cifra sin objetivo o sin el periodo anterior no dice si está bien o mal.
  • Diseñarlo sin preguntar a quien lo va a usar: el mejor cuadro de mando es el que se consulta.

Puedes ver un ejemplo de cómo quedaría en el caso práctico de esta web, con datos ficticios, y probarlo tú mismo filtrando por delegación.

¿Lo vemos con tu caso concreto?

Hablamos 30 minutos y te digo qué tendría sentido en tu empresa.