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IA privada en la empresa: qué es y cuándo compensa frente a ChatGPT

Carlos · · 9 min de lectura

Cuando alguien de tu equipo pega un contrato o un listado de clientes en ChatGPT, ese texto sale de la empresa y se procesa en servidores de otra compañía. Para muchas tareas no pasa nada. Para otras, sobre todo con datos personales o información sensible, es un riesgo que conviene evitar.

Y no es un caso teórico: en muchas empresas la gente ya usa herramientas de IA por su cuenta, sin que nadie haya decidido qué se puede meter en ellas y qué no. La IA privada es una forma de aprovechar la misma tecnología sin ese riesgo.

Qué es la IA privada

Es un modelo de lenguaje que funciona en un equipo de tu empresa o en una nube privada que controlas tú. Hoy existen modelos abiertos de calidad que se pueden ejecutar en local, y herramientas que los ponen a disposición del equipo con una interfaz parecida a la de ChatGPT. La diferencia es que la información no sale de tu infraestructura.

Cómo trabaja con tus documentos

Un modelo de IA no sabe nada de tu empresa. Para que responda sobre vuestros procedimientos o vuestros contratos se usa una técnica que se suele llamar RAG (generación aumentada por recuperación). Funciona en tres pasos:

  1. Se indexan tus documentos: manuales, procedimientos, preguntas frecuentes, condiciones de servicio.
  2. Cuando alguien pregunta, el sistema busca los fragmentos más relevantes de esos documentos.
  3. El modelo redacta la respuesta usando esos fragmentos, y puede indicar de qué documento ha sacado cada dato.

Así, la respuesta se basa en vuestra información y no en lo que el modelo "cree saber". Y si un documento cambia, basta con volver a indexarlo.

Qué se puede hacer con ella

  • Un asistente que responde dudas del equipo usando vuestros manuales, procedimientos y documentación interna.
  • Clasificar correos, incidencias o facturas y enviarlos a quien corresponde.
  • Resumir documentos largos o extraer datos de ellos (importes, fechas, referencias).
  • Preparar borradores de informes a partir de los datos del ERP.
  • Ayudar a quien se incorpora a la empresa a encontrar respuestas sin interrumpir a sus compañeros.

Qué no esperar

Un modelo local no es tan potente como los más grandes del mercado, y puede equivocarse. Funciona muy bien en tareas concretas y acotadas, y siempre conviene que una persona revise lo importante. No conviene venderlo como una inteligencia que lo resuelve todo, y desconfía de quien lo haga.

Privacidad y protección de datos

Si tratas datos personales de clientes, empleados o pacientes, el RGPD te obliga a saber dónde están y quién los procesa. Con un servicio externo, esos datos pasan por los servidores de un tercero y hay que revisar sus condiciones. Con una IA instalada en tu infraestructura, los datos se quedan donde ya estaban, lo que simplifica mucho el cumplimiento. Aun así, conviene que tu asesor en protección de datos lo revise.

Qué equipo necesitas

Depende del modelo y de cuántas personas lo usen. Para un piloto con un equipo pequeño suele bastar un ordenador con una tarjeta gráfica con bastante memoria. Para más usuarios o modelos mayores, un servidor dedicado o una nube privada. Por eso empiezo siempre con un piloto: se comprueba que la tarea compensa antes de invertir en hardware.

Cómo empezar: un piloto en cuatro pasos

  1. Elegir una sola tarea, repetitiva y fácil de medir. Por ejemplo, responder las dudas internas sobre un procedimiento.
  2. Reunir los documentos necesarios y revisar que estén actualizados.
  3. Montar el asistente y probarlo con dos o tres personas del equipo durante unas semanas.
  4. Medir el resultado: tiempo ahorrado, respuestas correctas, si la gente lo usa o no. Con eso se decide si ampliarlo.

Cuándo compensa

  1. Cuando la información es sensible: datos de clientes, contratos, nóminas, salud o seguridad.
  2. Cuando la tarea se repite mucho y sigue siempre el mismo patrón.
  3. Cuando quieres controlar el coste: sin pagar por usuario ni por cada consulta.

Cuándo no

Si la información no es sensible y el uso es ocasional, una suscripción empresarial de un servicio conocido puede ser más barata y rápida de poner en marcha. Lo honesto es valorarlo caso a caso, y a veces la mejor recomendación es no instalar nada.

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